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El
desarrollo sustentable, prioridad para las universidades públicas
Para los académicos es claro que las alteraciones climáticas
pueden resolverse a partir de las investigaciones y los esfuerzos
realizados por las instituciones de enseñanza superior.
Además, plantean que se requiere agrupar la diversidad
de ideas para incorporar el tema como parte de las reformas
educativas
Carlos Reyes
cra19762003@yahoo.com.mx
Los enfoques diversos tienen que centrarse en un solo objetivo.
El desarrollo sustentable para las universidades públicas
del país demanda soluciones surgidas en estas instancias.
La educación superior debe incentivar la participación
de la sociedad civil. En esas líneas debe construirse
la agenda ambiental para los próximos años.
Las universidades, a decir de los especialistas, han ganado
terreno en este rubro, pero es evidente que se requiere de
una mayor coordinación entre las instituciones de educación
superior y una vinculación más estrecha con este
problema que empieza a generar estragos.
De acuerdo con los expertos, el punto central en esta discusión
es insertar a las universidades en lo que ellos llaman “la
sostenibilidad global”, es decir, la educación
superior para el desarrollo sustentable.
Para ellos, es claro que las alteraciones climáticas
pueden resolverse a partir de las investigaciones y los esfuerzos
realizados por las instituciones de enseñanza superior.
Aunque la educación superior para el desarrollo sustentable
se está discutiendo ampliamente en el ámbito
internacional, las concepciones y programas educativos nacionales
se caracterizan por tener puntos focales diversos.
Los especialistas plantean que se requiere agrupar la diversidad
de ideas para incorporar el tema como parte de las reformas
educativas, tanto nacionales como en las internacionales para
que éste tenga un mayor peso político en la toma
de decisiones.
Además, proponen, se debe reflexionar en torno a la
vinculación de las universidades con su entorno regional
y local para que el desarrollo sustentable sea visto como una
tarea común.
Las instituciones educativas tienden más a colaborar
con la sociedad civil para enfrentar desafíos locales
de una manera participativa, por ello, dicen, es fundamental
que se fomente la creación de redes para articular todas
las acciones que se realicen para preservar el ambiente.
Camino, comentan, que no es nada sencillo porque implica cambios
concretos en los estilos de vida académica, tanto en
aspectos sustanciales de la enseñanza, la investigación
y la extensión, como en los ámbitos de la gestión
institucional.
Aquí es donde los estudiantes deben aprender a participar
activamente para dar forma al futuro sostenible, pues es necesario
que se vean involucrados en dichos cambios académicos
e institucionales.
Una tarea, entonces, que pasa, en todos sus niveles, en el
interior de las instituciones de educación superior.
Son éstas las que deben convertirse en herramientas
sólidas para fomentar el desarrollo sustentable.
Las propuestas
De acuerdo con María Teresa Bravo Mercado, investigadora
del IISUE-UNAM y presidenta de la Academia Nacional de Educación
Ambiental, y Norma Mota Palomino, profesora e investigadora
de la Universidad Autónoma de Coahuila (UACoach), en
México sí se han logrado avances en relación
con la conformación de políticas públicas
que promuevan la inclusión de una perspectiva ambiental
y de sustentabilidad en las instituciones de educación
superior.
Las investigadoras señalan que la educación superior
desde hace varios años ha respondido satisfactoriamente
en temas como la revolución tecnológica industrial,
la globalización, en calidad y pertinencia, flexibilización
curricular y educación a distancia, pero no ha respondido
de la misma manera a las exigencias que devienen del campo
ambiental y no han integrado en sus políticas educativas
las demandas que se requieren.
A pesar que se ha trabajado con las instituciones, impulsando
la temática ambiental y de sustentabilidad desde 1985,
en México no se ha logrado que estos temas se ubiquen
en el centro de las políticas educativas del nivel superior,
pues esto sigue caminando de manera paralela a las políticas
educativas, coinciden las investigadoras.
Para las expertas en educación superior y desarrollo
sustentable, la creación en los últimos años
de organismos encaminados a atender dichos temas, conforma
un escenario promisorio para que las redes y este tipo de organizaciones
puedan generar mayores y más efectivas propuestas en
este rubro.
De lo que se trata, precisan, es de posicionar “la temática
ambiental y de sustentabilidad en los espacios de las políticas
públicas de este país, para favorecer la vinculación
de esta temática con el conjunto del sistema de educación
superior”.
En ese sentido, el papel de los alumnos será vital,
como lo explica Antonio Fernández Crispín, investigador
de la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla
(BUAP), pues serán éstos quienes activen los
cambios y prácticas que demanda la atención de
los problemas ambientales.
Para los especialistas de esa casa de estudios, la universidad
juega un papel fundamental en la formación de personas
críticas capaces de proponer e impulsar los cambios
que una sociedad no sustentable requiere. Por ello, es necesario
evaluar la influencia que tiene en el modo de pensar de sus
estudiantes.
Fernández Crispín sostiene que las instituciones
deben formar a los estudiantes con un alto grado de conciencia
en temas como el desarrollo sustentable, incluyéndolos
en una dinámica en la cual se responsabilicen de que
no son elementos ajenos a la naturaleza y a su entorno.
La participación académica
Para Raúl Calixto Flores, investigador de la Universidad
Pedagógica Nacional (UPN), en este panorama, en el cual
todos los actores vinculados a la educación superior
tienen que moverse en beneficio de establecer estrategias de
impacto en el tema ambiental, la participación académica
es otro engrane que debe ser considerado.
Ante la emergencia de situaciones singulares e inéditas
en el ámbito social, derivadas principalmente por el
avance de la era de la información y la mundialización
de la economía, los jóvenes de las instituciones
de educación superior de nuestro país, requieren
de una formación acorde a estos cambios, y en eso la
responsabilidad inmediata y más fuerte recae en la planta
académica.
Se trata de conformar un espacio cotidiano en el cual interactúen
alumnos y maestros por encima de situaciones que obstaculizan
el impulso a la educación superior para el desarrollo
sustentable, como la subordinación de la práctica
docente a las exigencias administrativas de la institución.
“
Se privilegia en los estudiantes la acumulación de una
serie de conocimientos, más que el impulso de capacidades
y habilidades para la comprensión de la problemática
ambiental”, advierte el investigador.
Además, agrega el académico, al interactuar con grupos numerosos,
se “establecen relaciones interpersonales”, las cuales pueden ser
observadas por los estudiantes como de rechazo o no aceptación, o bien
de apoyo o estímulo. Por eso, la importancia de construir espacios adecuados
para la formación de los alumnos.
Una tarea compartida que requiere de la participación decidida, activa
y constante de las instituciones de educación superior como entes, pero
también de todos y cada uno de quienes integran las comunidades universitarias.
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