Revela el rector Enrique Agüera
La BUAP proyecta un modelo internacional de Preparatoria
Limitar a la universidad pública alimenta la desesperanza en los jóvenes que, frustrados por no haber podido ingresar a una institución, molestos con una situación en donde no ven claro su futuro, pueden recurrir a prácticas improductivas e ilícitas
Jorge Medina Viedas
Entrevistas
jorge.medina@milenio.com
Con una nueva visión del bachillerato, la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla (BUAP) establecerá una Preparatoria que es modelo internacional de alta calidad y construirá siete planteles en distintos municipios en el estado, anunció el rector Enrique Agüera Ibáñez.
En las decisiones fundamentales de la BUAP todo debe obedecer a una lógica estratégica y no a actitudes espontáneas, aseguró el rector de la máxima casa de estudios de la entidad.
Con el mismo entusiasmo de su primer día como rector, con la idea casi obsesiva de llevar a la universidad a los niveles más altos de la calidad en el país y en el mundo, empeñado en que la institución no recaiga en las prácticas del pasado, Agüera Ibáñez, como en cada inicio de año, habló para Campus de los proyectos prioritarios, esbozó las líneas estratégicas de su propuesta de Plan de Desarrollo que presentará para la discusión de la comunidad universitaria, y de nuevo defendió con uñas y dientes el papel influyente de la educación pública.
Es casi imposible no percatarse de que Agüera Ibáñez funda sus planteamientos en una idea rectora que sintetiza en una frase axiomática: si una cosa hoy funciona bien, mañana debe funcionar mejor, afirma.
Fanático de la calidad que se deduce de su reconocida vocación competitiva, da a conocer una propuesta que para algunos podría parecer fuera de orden: la creación de siete preparatorias en una universidad cuyos indicadores de calidad están focalizados en el nivel de las licenciaturas y el posgrado, así como en la investigación de frontera.
El dirigente universitario sustenta las razones de la decisión y aprovecha para esbozar en la entrevista los ejes del Plan de Desarrollo 2010-2014 de su rectorado.
Preparatoria modelo
Enrique Agüera ofrece argumentos sociales y demográficos del porqué de la creación de nuevas escuelas preparatorias después de 27 años de no hacerlo. En primer lugar, refiere la atención que se presta en la BUAP a lo que sucede en el mundo en materia de educación superior, desarrollo científico y tecnológico, y hace alusión al diagnóstico de los requerimientos del desarrollo educativo nacional y del estado.
En ello se funda la decisión de crear nuevas preparatorias en la BUAP. De acuerdo con la evolución de la pirámide poblacional en el país, para los próximos años habrá una gran demanda de bachillerato. Es como si fuera una suerte de “jamón del sándwich”: la demanda principal en los próximos años se va a concentrar e irá creciendo en el nivel medio superior, afirma.
Con ocho planteles en la actualidad, en las siete nuevas que se propone establecer se buscará que queden ubicadas en distintos municipios de Puebla y, tal como se ha hecho con los campus en los niveles licenciatura y posgrado, se tratará de aplicar el modelo “en el que hay participación federal, del gobierno del estado con recursos específicos orientados a este tema, aterrizarlos en la Secretaría de Desarrollo Social del estado, y con participación de los municipios en aportaciones para la instalación física”, indica Agüera.
Con este modelo de financiamiento las preparatorias pueden ser más, añade. Precisa que la responsabilidad de la BUAP es fundamentalmente académica, o sea, le corresponde garantizar la calidad de los estudios y la pertinencia de las instituciones; el financiamiento habrá de ser compartido con otros municipios y diferentes organismos públicos.
Por ello, dice, “la importancia del respaldo y la solidaridad que recibamos de las autoridades locales en estos proyectos educativos. Podemos asegurar que se puedan abrir tantas preparatorias como sean posibles en función de este esfuerzo solidario y de la posibilidad de compartirlo”, reitera.
Por otra parte, con una nueva visión del bachillerato en la universidad, la BUAP abrirá en Puebla una preparatoria modelo que será la primera de carácter internacional. Tendrá las mejores aulas, laboratorios, áreas deportivas, equipamiento con modernas tecnologías, dotadas con recursos para la extensión y la difusión de la cultura, con la intención de que formen a los alumnos en el humanismo.
Señala que ésta será una preparatoria modelo, un parteaguas en el sistema educativo de nivel medio, que puede ser un muy buen ejemplo en el ámbito nacional y que, “en el caso nuestro, nos permitirá iniciar una nueva etapa para modernizar todos los bachilleratos en la universidad, apuntando hacia este modelo de preparatoria internacional y con infraestructura de primer mundo”, asevera Agüera Ibáñez.
El lado social de las prepas
Las nuevas preparatorias, tanto las siete que se distribuirán como el modelo internacional, se ajustarán estrictamente a los requerimientos públicos y a los reglamentos de la BUAP. Las siete preparatorias en el interior del estado estarán bajo la responsabilidad de siete de las ocho preparatorias ya existentes, y tomarán el modelo de competencias que ya está establecido. En ellas estudian alumnos que manejan dos idiomas y herramientas tecnológicas de calidad, expresa el rector.
Para 2010 y 2011, informa Agüera, se tiene proyectada la construcción de alrededor de poco más de 150 aulas, independientemente de edificios completos que habrá para laboratorios, investigación, cubículos de trabajo académico. En dos años van a ingresar alrededor de 4 mil alumnos más y en 2011 otros 4 mil más, cuando ahora la BUAP recibe 20 mil al año. Es una de las universidades del país que atiende 50 por ciento de la demanda, mientras que en el país ingresan alrededor de 27 de cada 100.
Con las nuevas preparatorias, en dos años efectivamente van a ingresar 8 mil alumnos más, lo cual significa que entre 2010 y 2011 el incremento será de 40 por ciento de la matrícula, precisó.
Para Enrique Agüera, al abrir espacios para que ingresen más estudiantes a la universidad se coadyuva a que los jóvenes se ocupen de su formación como seres humanos y se evita que desvíen sus expectativas de futuro a actividades socialmente improductivas, apunta.
“Más aún —advierte—, si se acota y pone límite a la universidad pública, estamos alimentando la desesperanza, estamos alimentando que estos jóvenes, frustrados por no haber podido ingresar a una institución, molestos con una situación en donde no ven claro su futuro, recurran a prácticas que favorecen la delincuencia”.
Refiere, además, que los rectores “no estamos inventando el hilo negro cuando defendemos a la universidad pública: los países que en el mundo le apostaron a la educación han logrado procesos de transformación integrales, que han generado al final lo más importante en una sociedad, que es una mejor forma de vida para cada uno de sus integrantes”, resume.
Los ejes del Plan de Desarrollo de la BUAP
A unas semanas de presentar ante la comunidad universitaria el Plan de Desarrollo de la universidad que guiará las acciones y el desempeño de las distintas áreas de la universidad, el líder universitario afirmó categórico: “en la universidad, al menos desde mi llegada, nada de lo que hacemos es espontáneo; todo corresponde a una visión estratégica y al propósito de construir un desarrollo bien sustentado y justificado, en función de las exigencias de nuestro entorno, de la propia dinámica de desarrollo de la institución, pero también del sistema o de la realidad de la educación superior en el país”.
El Plan está fundado en cinco ejes y cubre la expectativa de desarrollo para los próximos cuatro años de la institución, señala. El primer eje tiene como objetivo procurar y consolidar un clima laboral estable, de trabajo y esfuerzo universitario basado en el respeto a las ideas, a la diversidad y a la pluralidad, que permita construir acuerdos y consensos, generar las mayores convergencias posibles entre los universitarios, con el fin de asegurar que la universidad encuentre las mejores respuestas a sus reclamos y a sus demandas, a sus legítimas aspiraciones, todo ello en un ambiente de inclusión y de diálogo, de debate serio, responsable y profundo, que reafirme el clima de estabilidad sin precedente que se ha vivido en la BUAP en los recientes años, afirma.
Para el líder universitario, el respeto a todas las voces y a las distintas ideas debe prevalecer “para no regresar a los tiempos de la imposición, venga de donde venga; del autoritarismo, venga de donde venga y de todo aquel que pretenda callar las distintas voces que se expresan, sobre todo, de manera distinta a quienes ejercen la autoridad”, señala.
Este ambiente de respeto y de estabilidad, de acuerdo con el rector, favorece notablemente el desarrollo académico de la universidad. Los espacios universitarios que se han construido, dice, han servido para que la universidad pueda avanzar y consolidarse.
Para el rector de la Benemérita Universidad, la prueba de toda esta actitud inclusiva es el hecho de que no ha habido un proyecto impulsado por la Rectoría que haya llegado al Consejo Universitario siendo el proyecto inicial; todos han sido modificados y procesados para que sean lo más cercanos a lo que la mayoría quiera, comenta.
“La diversidad —afirma— siempre será sana y es el verdadero motor que enriquece la construcción de proyectos y de buenas ideas para el desarrollo de la universidad”.
Un clima estable laboral y políticamente en la BUAP, reitera, permite evitar desgastes innecesarios y concentrarse en aquello “que le da origen y que le da sentido a la universidad, que es nuestra misión educativa y nuestro compromiso con la más importante de las tareas, que es la académica”, y es ésta, dice, la que hoy se pone por delante en la universidad.
Calidad, calidad, calidad
El segundo eje de la calidad académica en todos y cada uno de los procesos en la institución plantea que cuando se quiere que las instituciones sean buenas, la actitud es fundamental, manifiesta.
El rector refiere que este eje del comportamiento institucional, en el cual hay ciencia, herramientas técnicas, infraestructura y una forma de compromiso con la sociedad, ha hecho que la BUAP haya alcanzado 100 por ciento de su matrícula en programas de calidad reconocida.
Asegura el rector que “no podríamos tener 100 por ciento de la matrícula evaluada y reconocida por su calidad si no tuviéramos un compromiso con la mejora continua y la calidad de nuestros procesos que permea a toda la institución”. Agüera refiere también a la calidad como “forma de vida y como actitud”. Y señala: “lo que hoy funciona bien, mañana debe funcionar mejor”.
Priorizar las necesidades de la comunidad
“El tercer eje es el relacionado con priorizar las necesidades de la comunidad académica, estudiantil y de trabajadores, es decir, tenemos que poner por delante el diagnóstico claro, certero de qué es lo que la comunidad espera para los próximos años”, declara Agüera Ibáñez.
Cuando una universidad pública —o de cualquier otro ámbito— cuenta con las mejores herramientas para conocer, entender, interpretar y procesar aquello que demanda y requiere el segmento de la sociedad a la que se debe, “estamos del otro lado”, asegura.
El peor error en la administración pública es el alejamiento de la comunidad a la que se debe servir, sostiene Agüera Ibáñez. En atención a esa idea, revela que ha mantenido una gran cercanía con los académicos, los estudiantes y los trabajadores, que son quienes viven la universidad en los salones de clase, en los laboratorios, en los talleres, en los pasillos de las escuelas.
Todos ellos son quienes viven la universidad todos los días, sufren los problemas de cualquier casa de estudios, ya sea por las instalaciones deficientes o por profesores que no cumplen. Seguir con esa política es una prioridad, y para ello —informa el rector— va a presentar un grupo de trabajo que se llama “brigadas estudiantiles por la calidad” y el eslogan es “estudiantes trabajando por los estudiantes”.
Según Agüera Ibáñez, el programa consiste en tener brigadas permanentes de estudiantes que van a prestar su servicio social, becados. Los del turno de la tarde van a trabajar en la mañana y los de la mañana van a trabajar por la tarde. Van a recorrer todos los días sistemáticamente a las escuelas y le preguntarán al estudiante: “¿qué te falta?”, “¿qué está funcionando mal?”, “¿qué es necesario mejorar?”, define.
A partir de resolver los problemas cotidianos de la gente, la administración universitaria se compromete con la calidad, asegura.
Visión estratégica del desarrollo
“Mantener una visión estratégica del desarrollo institucional se relaciona con el rumbo y la orientación que le queremos dar a la universidad en los próximos años, en dónde queremos estar ubicados en los próximos años en términos de competitividad en relación con otras universidades del país y del mundo, lo cual constituye el cuarto eje del proyecto de Plan de Desarrollo”, manifiesta el rector de la BUAP.
Por medio de este eje se buscará responder a cuestiones vitales como el sitio que le corresponde a la universidad en el propósito de prever lo que el país espera de parte de la educación y del desarrollo científico, así como lo que se necesita, desde el quehacer académico, la investigación y la ciencia, para que una universidad moderna sea pertinente y congruente en la búsqueda de respuestas a los grandes problemas y a los nuevos paradigmas que le presenta el mundo actual, afirma.
Este eje, de acuerdo con Agüera Ibáñez, servirá para focalizar el esfuerzo en el rumbo y las tareas que defina la comunidad, a fin de que más allá de lo cotidiano se asegure el desarrollo de la institución con un sentido estratégico, apunta.
El rector poblano considera que ésta es la manera como la BUAP va a encontrar respuestas a su propósito de evolucionar, de crecer, de transformarse, de ser pertinente, de ser viable y factible de cara a los universitarios y de cara a la sociedad.
Y para ello, expresa, se debe sostener una oferta académica pertinente, un modelo que basado en competencias asegure las mejores herramientas para los estudiantes que, una vez que se incorporen al mercado laboral, puedan ser útiles, generar proyectos, ideas que aporten al desarrollo. Asimismo, dice, se debe garantizar que profesores y trabajadores tengan las mejores condiciones laborales, cuenten con las herramientas tecnológicas para enseñar y desempeñarse mejor, y que tengan asegurado su porvenir laboral en condiciones de ingresos, jubilación y atención médica.
En ese sentido —sostiene el rector de la BUAP—, la excelente relación que tiene la universidad con los sectores sociales, políticos, empresariales y hasta religiosos, “debe traducirse en acuerdos, convenios, alianzas que nos permitan junto encontrar las respuestas a los retos de los nuevos paradigmas relacionados con el cambio climático, las nuevas enfermedades en problemas de salud, la pobreza extrema, la inseguridad… todos estos temas que se nos presentan a la raza humana como graves incógnitas de la sociedad del conocimiento, que esperan de las universidades, de nuestros académicos y de nuestros científicos muchas de las respuestas que hoy lamentablemente no se dan en otros segmentos de la vida social”.
Mayor vinculación social
El quinto eje será profundizar y acrecentar la vinculación con la sociedad, declaró el rector Agüera Ibáñez. “Requerimos de una mayor vinculación y cercanía con los sectores sociales, hacer efectiva la buena relación, la complicidad que tenemos con ellos, con el fin de establecer acuerdos y alianzas estratégicas que potencien a nuestra institución”.
“Estoy convencido de que hoy es cada vez más difícil que alguien, individuo o institución, pueda resolver los problemas por sí mismo, cuando los problemas en el mundo moderno son tan complejos, tan profundos, tan diversos y a la vez tan difíciles de atender y resolver; sólo si compartimos el esfuerzo, si las universidades generamos esas alianzas estratégicas, podremos, junto con otros sectores, conseguir mejores respuestas para mayor beneficio del país”, manifiesta Agüera Ibáñez.
La BUAP en el contexto nacional
Entrevistado en una de las oficinas de Rectoría en el impresionante Complejo Cultural Universitario, ubicado en la zona más moderna de la ciudad de Puebla, en el sitio conocido como Angelópolis, el rector Agüera Ibáñez afirma que el clima democrático interno logrado en los años recientes es perfectamente compatible con el desarrollo de la calidad académica.
Asimismo, Agüera Ibáñez manifiesta que la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla es una institución viva, ejemplo en materia de investigación, calidad de programas acreditados, infraestructura y equipamiento.
Con instalaciones de vanguardia como el propio Complejo, con profesores bien formados, con posgrados, con maestrías, con doctorados que crean mucha solidez a los cuerpos académicos, la BUAP juega un papel estratégico en el desarrollo estatal.
A eso se refiere el rector casi al final de la entrevista: “somos una universidad con alianzas estratégicas con otras universidades, con gobiernos de otros estados, y somos una institución que permea con su práctica académica y con el desarrollo científico su entorno”, expresa.
Rotundo, claro, el rector Enrique Agüera pronostica que la BUAP será “una institución influyente, con capacidad de incidir y de impactar el desarrollo de nuestro entorno, y tendrá que sustentar su protagonismo, primordialmente, en su tarea académica, en su misión educativa, en su compromiso con la investigación”.
En suma, para el dirigente universitario la BUAP debe ser aliada de todo aquel esfuerzo político, académico y social que ayude a este país a encontrar las respuestas que merece y para que los mexicanos puedan vivir mejor.
