Miércoles, Febrero 10, 2010
anteriores

Obama: informe y apoyo para universitarios

pallanCarlos Pallán Figueroa*
Opinión
capafi2@hotmail.com

Compartir

Con la convicción de que “lo peor de la tormenta ha pasado, pero la devastación permanece”, el presidente de EU, Barack Obama, rindió el 27 de enero su primer informe de gobierno. A un año de su toma de posesión, con una declinante popularidad, Obama no ceja en adoptar medidas que permitan enfrentar la crisis. En ese sentido, aun sus críticos más acérrimos pueden cuestionarle la eficacia de las mismas, pero no el activismo generado por la presidencia durante los últimos doce meses.

Tal dinámica ha llevado a que varios de sus leales, preocupados por el futuro, estén alarmados por la debilidad electoral que ello le generaría en 2012, cuando teóricamente debería presentarse a su reelección. Con firmeza y audacia política, ha respondido que prefiere ser un buen presidente de cuatro años, que enfrente los problemas, que uno mediocre de ocho años y que escurra el bulto. 2010 deberá ser, por tanto, otro año de gestión parecido al anterior. Los números sobre el positivo avance de la economía durante el último trimestre de 2009 (5.7 por ciento, la mayor expansión para un periodo similar desde 2003) dados a conocer el viernes pasado, son ya un poderoso acicate para persistir en esa ruta.

Entre los anuncios importantes de este primer informe destaca el de fortalecer a las clases medias. Ello supone, en primer lugar, la creación de empleos, programas de asistencia a las familias y, dentro de estos últimos, las medidas que permitan enfrentar los costos crecientes de las colegiaturas universitarias, independientemente si se trata de instituciones públicas o privadas.

Tal como se dijo en este espacio, en enero del año pasado, (en una serie de cuatro artículos) el presidente Obama habría asumido compromisos concretos en materia de colegiaturas y sostenimiento de estudiantes universitarios. Ya entonces, como ahora lo ratifica, tenía la convicción de que si la educación universitaria no se volvía más accesible, se corría el riesgo de perder a una generación completa de jóvenes, su potencial y su productividad.

A lo largo del año se han puesto ya en práctica algunas medidas menores dirigidas a tal propósito, provenientes de la Casa Blanca o del Capitolio, pero las más importantes son las que contiene el presupuesto del próximo año fiscal —que será presentado la próxima semana— y los mencionados en este primer informe.

Un apretado resumen de dichas medidas es el siguiente:

Se reestructuran varios de los programas de préstamos a estudiantes (Perkins, entre ellos), para que el dinero que ahora prestan los bancos y avala el gobierno sean entregados directamente por aquéllos, pero con fondos cuyo origen es gubernamental. Los ahorros por esta modificación en la prestación del servicio le generaría al gobierno federal ingresos por un monto de 4 mil millones de dólares al año, cantidad que se aplicaría a otro de sus programas más difundidos (Pell Grants).

Se generan mecanismos de créditos fiscales para las familias o el estudiante. De 10 mil dólares anuales, por cuatro años, para concluir una licenciatura; o de 2 mil 500 dentro de una disposición que ya está establecida (Recovery Act).

Se facilitan las formas de pago de los créditos para estudiantes de posgrado. Lo que ahora está vigente, un pago de 15 por ciento del salario anual y un tiempo límite de 25 años, se modifica a 10 por ciento y 20 años. Se propone, además, una exención de pago para aquellos graduados que se incorporen al servicio público durante diez años.

Simplificación de trámites y de procesos. En algunos casos bastará con que el causante autorice para que los programas de crédito tengan acceso a su declaración fiscal, a fin de que las autorizaciones procedan, si se cumple con los otros requisitos.

Se crean fondos especiales. El más importante de ellos, para estudiantes en situación de desventaja social, por un monto de 2 mil 500 millones de dólares por cinco años.

Como puede verse, la actividad del presidente de EU se ha dado en todos los terrenos. En el educativo hay medidas ya implantadas desde 2009 y otras en las que aprovechó el espacio del primer informe para anunciarlas como forma de ir ganando apoyos para las mismas.  Esto se traduce ya, como ha sucedido, en simpatías por parte de algunos grupos de universitarios republicanos. El anuncio de parar o modificar dos de los más grandes programas en materia espacial (regreso a la Luna o un hombre en Marte) son medidas que hablan de una austeridad y racionalidad que deberá generar recursos para otros sectores del gasto, entre ellos el sistema educativo federal de EU.

* Ex secretario general ejecutivo de la ANUIES y consultor independiente.

publi
sponsors
Síguenos en:
twitter face