En los pasillos 359 Jorge Medina Viedas

En los pasillos 359

Jorge Medina Viedas

• Chile y México
• Punto y seguido
• México invade Chile
• La alcurnia veracruzana
• Muchas gracias es insuficiente: el embajador
• Se presenta Breviario de correrías, de Ariel González
• Los movimientos en la UACM
• Sucesión en la UAEH

Chile y México.  No fue un presentimiento, sino una casualidad del infortunio y del despotismo de la naturaleza. De la suerte, ésa que se dice es fría, río devastador. Todo comenzó el domingo 21 en el histórico Palacio de Minería. Junto a los rectores de la UNAM, José Narro Robles, y Raúl Arias Lovillo, de la Universidad Veracruzana, el embajador de Chile en México, Germán Guerrero, inauguró  el encuentro “Algún día en cualquier parte: letras de Chile y de Méxicoâ€. Se percibe que es un hombre serio, algo introvertido, como lo son muchos chilenos; pero su semblante ese día era de una persona evidentemente feliz y orgullosa. Ahí empezó una narrativa por escribirse.

El rector Arias leyó una reflexión tomada de un texto de Alfonso Reyes. Así empezó: “la noche del 24 de enero de 1939, un temblor destruyó la ciudad chilena de Chillán, y casi no dejó piedra sobre piedra de otras localidades de las provincias de Maule y Concepción. Duró diez minutos y concluyó con una sucesión de pequeños sismos que terminaron por destruir lo poco que quedaba. Decenas de miles de personas murieron y la seguridad de otras miles fue sacudida para siempre, en este terremoto que ostenta el macabro récord de ser el que mayor número de víctimas fatales ha dejado tras su paso en la historia de Chileâ€.

Acto seguido la memoria revivió en los reencuentros registrados en los anales de la historia. Sentimientos, pasiones, coincidencias comunes, episodios entrañables. Ellos solidarios con la invasión francesa, nosotros ante el golpe de Pinochet en 1973.

Punto y seguido. El miércoles, en la Universidad Veracruzana, en el auditorio del impresionante Museo de Antropología de Xalapa —y que forma parte de la estructura de esta institución académica— continuó la fiesta de la letras y de la amistad. Punto y seguido de lo acontecido en Minería de la UNAM hospitalaria. La inauguración en la segunda sede del encuentro de escritores mexicanos y chilenos anunciaba la lectura de una ponencia de Carlos Fuentes quien, por razones de salud, no pudo estar ni el domingo en Minería ni ese día en Xalapa. La lectura la hizo en su nombre el secretario de Educación del estado y ex rector de la UV, Víctor Arredondo.

El gobernador Fidel Herrera Beltrán acompañó al rector Raúl Arias Lovillo y al embajador Germán Guerrero, anfitriones del evento. No estuvieron en la presentación de sus ponencias, además de Carlos Fuentes, Carlos Monsiváis y Héctor Aguilar Camín. Sus textos, en cualquier caso, correspondieron a las expectativas del público.

Fue una buena introducción para los días que siguieron, de diálogo intelectual y de recreación literaria y poética.

México invade Chile. Hay una historia que se reconoce, pero que no se escribe: México invadió Chile. Lo hizo con sus cantantes y con un cine que hablaba en español. Octavio Paz y Pablo Neruda se han liado en sus conflictos. Los separa la ideología  y yo digo que el celo poético. Fuentes lo dejó ver en el texto que allí se leyó: Neruda, el más grande de los poetas de América Latina. Que ahí quede. El estalinismo y el revisionismo, la actitud crítica, digamos, son los puntos litigiosos de la versión oficial de los desencuentros entre los poetas. Entre los dos grandes poetas. Fuentes dice su verdad. ¿La verdad? Pero la cultura popular no pierde terreno ni se angustia por las diferencias de estos titanes. Lo cuenta con una sinceridad y un encanto especial Lautaro Núñez, el notable arqueólogo chileno, quien describiría la invasión mexicana a Chile: la llegada de Jorge Negrete —describe en su intervención en el Museo de la UV— provocó en Santiago tres muertes y decenas de heridos. Mi madre me acusaba con la abuelita del cine mexicano: “pobre, pero honradoâ€; “ya dijo Sarita García que tienes que estudiar si quieres ser algo en la vidaâ€. Identificación histórica, atada a lo cultural y a lo popular. Nada de pretensiones. Lo que vale y cuenta en la vida.

La alcurnia veracruzana. En pocas universidades del país, como en la Veracruzana, puede uno ver a una comunidad tan interesada en la literatura, en la música, en el arte en general. En la UV, en los acercamientos de los escritores chilenos y mexicanos con los estudiantes de Humanidades y con un público fiel que no dejó de acudir todos los días al auditorio del museo, donde se celebraron los diálogos, se deja constancia. Hay una cierta alcurnia que se pudo ver en estos días. La forma en que dialogaron con los creadores chilenos y mexicanos sólo puede darse en aquellos que saben distinguir la paja del grano. Separan bien, no se dejan engañar, ven rápido dónde hay virtud, clase, talento, donde mediocridad.

Los escritores y poetas chilenos encontraron una parte de su país en Xalapa. Estaban en casa: Raúl Zurita, José Miguel Varas, Carmen Berenguer, Marta Blanco, Cecilia García Huidobro, Ludwig Zeller, José María Menet, el propio Laudaro Núñez, emocionaron y se llevaron corazón, afecto, respeto de los universitarios. Algo había en el ambiente que hacía pensar en el Carpe diem. Lautaro hablaba, en la noche de la clausura, el viernes por la noche de su tierra de origen, Concepción. De cómo y a qué va cada semana a Santiago, a las reuniones del Consejo de Cultura del gobierno. Le quedan dos años en su tarea de consejero y los vivirá con el nuevo gobierno de la derecha, de Piñera. Sonríe a carcajada abierta. Habla de Concepción, de la zona desértica del norte de Chile, la ciudad a la que el rector Arias Lovillo recordó en la tragedia descrita por Alfonso Reyes en 1939.

Muchas gracias es insuficiente: el embajador. Es la noche del viernes y una cena de despedida es ofrecida por la UV a los escritores y representantes de la embajada chilena. Elemental. Los proteicos y eternos hermanos Silva (“ya eran los hermanos Silva cuando yo era adolescenteâ€, dice Lautaro y da cuenta de 72 años bien vividos), dan a sus cantos el dolor de la nostalgia, el bolero que derrota al tiempo, que sublima a la cursilería, que le da permiso al melindre. Cantan los poetas y los científicos sociales, el rector y los embajadores, chilenos y mexicanos, “Cuando tú me quieras†y “Si vas a Chileâ€. Y otras más.

El embajador Guerrero Pavez ha hecho uso de la voz unas horas antes para agradecerle a Raúl Arias lo vivido en estos días. “Muchas gracias es insuficiente, rectorâ€.

La noche del viernes 26 casi llega a su final. Lautaro, me dice en los atracones de palabras fraternales, “has visto, hoy nos conocimos y nos despedimos como hermanos, hemos cantado juntos y te lo digo: nos volveremos a ver, algún día, en cualquier parteâ€. 

El embajador chileno se despide sonriente. Una hora más tarde recibiría las primeras llamadas desde Chile, dándole cuenta del terremoto que había golpeado de manera feroz sobre Concepción. Muchas gracias, no es suficiente, y la vida vuelve a su comienzo, me he dicho varias veces desde esa noche.

Se presenta Breviario de correrías, de Ariel González. Se va a presentar Breviario de correrías, el libro del talentoso Ariel González Jiménez, el miércoles 10 de marzo, y lo van a escoltar Nicolás Alvarado, Rafael Pérez Gay y Rafael Tovar y de Teresa. La conducción de la mesa estará a cargo nada menos que por Javier García Galiano. Publicado con gran acierto por el Consejo Nacional para la Cultura y las Artes, el libro reúne varios de los ensayos-reseñas de libros, así como algunos episodios del trajinar literario de los recientes años de González Jiménez. Lo que se puede decir es que la pulcritud, la profundidad y la buena prosa están en cada uno de estos textos. El jefe de la sección de Cultura de Milenio Diario y esta columna se complacen en invitar al respetable a que nos acompañe en el banquete que tendrá, de seguro, una buena sopa de letras y una de su propio chocolate, en el Museo del Estanquillo, en Isabel la Católica 26 (esquina con avenida Madero), Centro Histórico de la Ciudad de México. La cita es las 19:30 horas. Ajá, ahí nos vemos. Sharp.

Los movimientos en la UACM. El proceso de sucesión rectoral en la Autónoma de la Ciudad de México sigue su marcha y será la semana entrante cuando se cierre el registro de aspirantes a suceder al actual encargado de esa institución, Manuel Pérez Rocha. La lista de candidatos a ocupar el cargo se dará a conocer más adelante para evitar, dicen los integrantes del actual Consejo Universitario, que alguno de ellos tome ventaja mediática y meta mucho ruido.

Lo que menos quieren son complicaciones en una sucesión que, por bien de la institución y de quienes en ella participen, se salga de los cauces académicos y jurídicos que se requieren.

Sucesión en la UAEH. Donde comienzan a moverse las piezas es en la Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo, donde el actual rector, Luis Gil Borja, luego de cuatro años, deja el cargo el 31 de este mes que apenas comienza. Por ahora, los grupos con mayor fuerza en el interior de la institución, encabezados por un ex diputado por todos conocido, comienzan a vislumbrar todas las posibilidades y los nombres que les pudieran garantizar los mismos espacios que hasta ahora han tenido en aquella universidad.

El rector ya se desmarcó del proceso de sucesión y se dijo, en días pasados, “un universitario másâ€, al tiempo que dejó en claro que quien va a decidir los destinos de la UAEH será, contra todo, el Consejo Universitario. Sin embargo, los días que vienen serán complicados.

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