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Educación básica y media superior: una visión Featured

Educación básica  y media superior:  una visión

Concebido el Panorama educativo de México como un instrumento que año con año, a partir de 2003, sirve para apoyar la evaluación de la calidad de la educación básica y de la media superior en la República Mexicana, el Instituto Nacional para la Evaluación de la Educación ha dado a conocer por estos días al público especializado y a la sociedad interesada el Panorama educativo de México 2012. Indicadores del sistema educativo nacional. Educación básica y media superior (México, INEE, 2013, 575 p.).

Para tener una idea cabal de la diversidad de aspectos que este documento de largo alcance aborda, basta con apreciar su armazón lógica —la concatenación de sus interrogantes y el sistemático acopio de datos que constituyen una suerte de materia prima con la cual se elaboran las respuestas—, sin necesidad de apostillar el índice temático:

 

Estructura y dimensión del sistema educativo nacional: Contexto social: ¿Cuáles son las poblaciones objetivo de la educación básica, media superior y para adultos? ¿Cuál es la asistencia de la población infantil y juvenil a la educación básica y media superior? ¿En qué medida el sistema educativo cubre la necesidad social de educación? ¿Cómo es el contexto socioeconómico en que opera el sistema educativo nacional? Agentes y recursos: ¿Cuáles son las características de los alumnos, docentes y directores de educación básica y media superior? ¿Son suficientes los recursos informáticos dedicados a la enseñanza en las escuelas de educación básica y media superior? ¿Cuánto gasta el Estado en la educación básica y media superior? Acceso y trayectoria: ¿Cuántos niños y jóvenes se matriculan en educación básica o media superior? ¿Cómo avanzan los alumnos en su trayectoria escolar? ¿Cuántos alumnos de una generación escolar terminan oportunamente cada nivel educativo? ¿Cuántos alumnos concluyen un determinado nivel educativo y acceden al siguiente? Procesos educativos y gestión: ¿En cuántas escuelas de educación básica todos los docentes atienden más de un grado? ¿La organización de las escuelas por zonas posibilita su atención adecuada y oportuna? Resultados educativos: ¿En qué medida los alumnos de educación básica alcanzan los aprendizajes pretendidos en el currículo nacional? ¿En qué medida los alumnos adquieren competencias relevantes para la vida? ¿Cuáles son los beneficios sociales no económicos de la educación?

De cada uno de esos asuntos —problematizados con una pertinencia que resulta meritoria, toda vez que conlleva un reconocimiento institucional de la distancia que media entre el ideal y la realidad—, el volumen editado por el INEE ordena las cifras pormenorizadas del estado de cosas que guardan la educación básica y la media superior. Un verdadero panorama de estos dos subsistemas de educación obligatoria, para decirlo con la precisión escueta del título.

Y lo cierto es que una especie de aceptación pareciera desprenderse de la lectura de este anchuroso informe, es decir un ejercicio de ponderación de lo que se ha hecho y de lo que aún falta por avanzar: aquí, en este país, el sistema educativo tiende o dice tender hacia la consecución de una formación integral de los niños y los adolescentes; pero sin un esfuerzo ingente no será posible desmontar los obstáculos que de toda índole se alzan para impedirnos proseguir por el camino del logro de los objetivos fijados en planes y programas federales y estatales. Socioeconómicos los obstáculos, políticos los instrumentos para removerlos. Políticos, es decir pedagógicos, técnicos, didácticos, tecnológicos, institucionales, epistemológicos, legislativos, culturales. Políticos, es decir de voluntad política; de la más amplia e incluyente y eficaz voluntad política.

En su información actualizada radica la utilidad inmediata de este anuario del INEE. Su valor reside en el reconocimiento puntual y sin ambages de las fallas e insuficiencias. Por ejemplo: los indicadores y los datos complementarios muestran una gran correspondencia de los tipos de servicio de educación básica y media superior con la estratificación y la desigualdad sociales prevalecientes en el país. Pero no se ha podido avanzar plenamente en la encomienda de proveer —de manera equitativa y sin prácticas discriminatorias— servicios educativos que garanticen el acceso pleno y la permanencia de los niños en escuelas que estén en buenas condiciones. No todos los niños y jóvenes han alcanzado ya la escolaridad que el Estado ha fijado como norma, y tampoco están garantizados los niveles mínimos de aprendizajes y capacidades que les permitan continuar sus estudios o insertarse satisfactoriamente en la sociedad. Es menester trabajar a un ritmo más vigoroso si queremos cerrar las brechas de desigualdad que nos alejan de los objetivos nacionales en materia educativa.

Héctor Martínez Rojas

Last modified onJueves, 23 Mayo 2013 18:47
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