Los ninis, hijos de la precariedad: CETYS Universidad

Los ninis, hijos de la precariedad: CETYS Universidad

El estudio y difusión que se ha dado al sector de ninis (jóvenes que no estudian ni trabajan) en México y su repentina relevancia para el sector de la educación superior, ha provocado un consenso general sobre la importancia que representa la búsqueda definitiva de soluciones que los integren eficazmente a la escuela y, posteriormente, al mercado laboral.

Es por ello que investigadores del Sistema CETYS Universidad se dieron a la tarea de hacer un estudio sobre la problemática, particularmente en una de las zonas más vulnerables de Mexicali, Baja California. Los Santorales, una comunidad ubicada en el poniente de la ciudad, con alrededor de 60 mil habitantes. De ellos, 15 mil están entre los 12 y los 20 años, la población del objeto de estudio.

“Las condiciones de vida en la zona, reconocidas por los medios masivos de comunicación, es que es una zona de alta vulnerabilidad y la mayor zona de alto impacto ambiental que hay en la ciudad de Mexicali porque tiene un alto nivel de contaminación en el suelo, en el agua y en el aire”, comentó el Dr. Alberto Gárate Rivera, del Centro de Investigación en Humanismo y Educación del Sistema CETYS Universidad, uno de los responsables del estudio.

En el libro La generación Nini: los hijos de la precariedad situamos el problema y las preguntas de investigación en los adolescentes jóvenes que abandonan las escuelas secundarias, que no entran a las preparatorias o bien que abandonan las escuelas preparatorias en una zona de alta vulnerabilidad en el municipio de Mexicali, comentó.

La investigación incluyó entrevistas a más de 70 personas, entre ellas madres de familia, jóvenes y adolescentes que han desertado las escuelas y además informantes clave.

La primera observación fue que los jóvenes que abandonan la escuela, la mayoría en el caso de Los Santorales, lo hacen por problemas económicos, aunque la realidad es mucho más fuerte y compleja.

Intervienen en el abandono escolar de adolescentes de 13 o 14 años que dejan la escuela secundaria, problemas que tienen que ver con un abandono inicial por parte de la familia, continuó. Los abandona el padre o la madre pero los hijos quedan en una situación de vulnerabilidad. Además, muchos de los padres de familia que trabajan en fábricas y que ganan salarios mínimos, no tienen condiciones para pagar ni el camión del niño que tiene que ir a la escuela y entonces siguen un proceso de abandono.

“Cuando los abandonan, nos damos cuenta que los muchachos se van a la calle, no tienen más que hacer, viven en una situación casi de soledad. Se van a la calle, forman pandillas y éstas los llevan al camino de las drogas, la violencia y de robar para drogarse. También encontramos muy fuerte el fenómeno de adolescentes mujeres que se embarazan en condiciones prematuras de 14 y 15 años y entonces, de una u otra forma, esto implica que se les va acabando una perspectiva de vida y futuro que no tienen”.


Intervención social

El Dr. Gárate comentó que a partir del estudio, se buscó realizar un trabajo de investigación social que volteara los ojos para analizar, comprender y diagnosticar una realidad compleja y dolorosa.

“Volteamos los ojos a esa realidad, vemos, diagnosticamos y luego la tarea de la universidad necesariamente tendría que ser la de ir proponiendo soluciones o alternativas a este problema social que cada día parece que va acrecentándose”.

Asimismo, aseguró que CETYS Universidad está generando ya algunos programas de servicio social comunitario de atención psicológica a niños, a madres de familia, de cultivo y fomento a los valores como parte de una estrategia de intervención que tiene como resultado ese trabajo de investigación.

Con la difusión del libro, se busca también que otros grupos y redes de investigación se sumen para analizar ese espacio de conflicto, alta violencia y vulnerabilidad, e intentar generar programas de intervención.

Por último, Gárate Rivera afirmó que pese a que la problemática tiene su base en el núcleo familiar, la educación debe servir como un elemento de formación y decisión para que los jóvenes no caigan en las grietas de la deserción escolar.

“También, la escuela debe ser de calidad, tener compromiso y contar con profesores de vocación para que contribuyan a la formación de los hijos; y finalmente, el gobierno y el sector empresarial deben de proveer espacios e instalaciones para que la comunidad comience a tener otra perspectiva de donde vive”, concluyó.


Salvador Medina Armienta

Reportaje y ensayo