Pieza central en la formación de científicos de alto nivel y referente obligado en el mundo, el Centro de Investigación y Estudios Avanzados ha cumplido los objetivos que lo vieron nacer: contribuir a la profesionalización de un incipiente ámbito científico a inicios de la década de los años sesenta
A 50 años de su creación, el Centro de Investigación y Estudios Avanzados (Cinvestav) se ha convertido en una de las instituciones de mayor envergadura en la generación del conocimiento y en el impulso a la investigación científica del país.
Pieza central en la formación de científicos de alto nivel y referente obligado en el mundo, el Cinvestav, que forma parte del Instituto Politécnico Nacional (IPN), ha cumplido los objetivos que lo vieron nacer: contribuir a la profesionalización de un incipiente ámbito científico a inicios de la década de los años sesenta.Surgido en 1961, con la idea y el cobijo de hombres como Jaime Torres Bodet, Manuel Cerrillo Valdivia, Eugenio Méndez Docurro y Arturo Rosenblueth, entre otros, el Cinvestav cuenta hoy entre sus filas con 8 mil 380 mil egresados, 6 mil 70 de maestría y 2 mil 310 de doctorado, cifras que lo llevan a ocupar uno de los primeros lugares en la formación de maestros y doctores en ciencias del país.
Es una instancia enfocada en desarrollar investigación científica de calidad mundial, tanto básica como tecnológica, pero sobre todo que coadyuve al diagnóstico y la solución de problemas sociales.
En la actualidad, el centro llega a medio siglo de vida con una comunidad académica conformada por más de tres mil estudiantes y más de 600 investigadores, con un presupuesto aproximado de mil 800 millones de pesos.
EL ARRANQUE DEL CENTRO
Fue en abril de 1961 cuando, luego de largas discusiones, la Secretaría de Educación Pública (SEP) y el IPN decidieron fundar el Centro de Investigación y de Estudios Avanzados, el cual surgió como un organismo descentralizado de interés público.
De esta manera, por decreto presidencial del entonces mandatario, Adolfo López Mateos, se conformó el centro, el cual se mantuvo en esa línea hasta 1982, cuando, también mediante otro decreto, el presidente José López Portillo colocó al Cinvestav como un organismo descentralizado de interés público, con personalidad jurídica y patrimonio propios.
Así, desde sus inicios, el Cinvestav logró cumplir los propósitos que justificaron su creación: realizar investigación científica y formar investigadores, profesores y especialistas de posgrado.
Con el paso de los años, a 50 años de distancia, el Cinvestav es el primer lugar en el número de programas de posgrado considerados por el Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt) como competentes en el ámbito internacional.
Por medio de sus 29 programas de maestría y 27 de doctorado, ha atendido a miles de estudiantes provenientes de toda la república y de otros países. Sus más de 8 mil egresados han sido un factor clave en el desarrollo del sistema de educación superior e investigación científica mexicano.
Incluso, el Cinvestav ha contribuido a la descentralización de la actividad científica y su orientación a las necesidades de su entorno inmediato, pues en la actualidad buena parte de la actividad científica y docente del organismo se desarrolla en las unidades del interior del país como las de Ciudad Victoria, Guadalajara, Irapuato, Mérida, Monterrey, Querétaro, Saltillo y Tlaxcala.
En total, el centro cuenta con 28 departamentos académicos organizados en nueve unidades; dos localizadas en la Ciudad de México y siete en el territorio nacional.
En la actualidad, para la realización de sus funciones recibe un subsidio que anualmente le fija el gobierno federal en su Presupuesto de Egresos. Aunado a ese ingreso, el centro es apoyado con aportaciones provenientes de diversas fuentes: empresas de participación estatal o privadas, organismos descentralizados, instituciones extranjeras, del sector industrial y de particulares.
Para la coordinadora de la Comisión del Cincuentenario del Cinvestav, Susana Quintanilla Osorio, e investigadora del Departamento de Investigaciones Educativas del Centro, si bien es cierto que la historia de esta instancia ha sido complicada debido a episodios de crisis y problemáticas, también lo ha sido de éxito, pues ha crecido y es una institución que siempre está en los primeros lugares en todos los estándares nacionales e internacionales de calidad y excelencia en investigación científica.
De acuerdo con René Asomoza Palacios, director general del Cinvestav, de no haberse conformado el centro, el país estaría aun más lejos de sus metas de bienestar. Por ello es fundamental que los jóvenes se acerquen a estas instituciones que les ofrecen la posibilidad de formarse y alcanzar empleos mejor remunerados y con un objetivo claro: contribuir al desarrollo del país.
Es por este tipo de razones que la creación del Cinvestav y su desarrollo “constituyen uno de los episodios más aleccionadores de la historia de la ciencia en México y un capítulo esencial en la configuración del sistema de educación superior e investigación científica del país”.
Respecto de los inicios del Cinvestav, comenta que éste ha aportado mucho a la sociedad pues, entre otros asuntos, desde los años setenta sus investigadores elaboran los contenidos científicos y de matemáticas de los libros de texto gratuito, además de capacitar recientemente a maestros de secundaria en dichas materias.
Incluso, añade Asomoza Palacios, el Cinvestav existe gracias al trabajo de todos sus científicos y al esmero en hacer siempre las cosas mejor, aunque sea en condiciones de mucha austeridad.
“Aunque hemos recibido el apoyo de las autoridades educativas, aún falta mucho por hacer, y de no emprender acciones dirigidas al fortalecimiento la infraestructura científica de México, sin duda nos quedaremos rezagados en comparación con el resto de las naciones del mundo”, advierte.
EL RESPALDO EN NÚMEROS
La calidad que ha alcanzado el Cinvestav no es obra de la casualidad ni de un instante. Se trata de un nivel avalado por una planta de investigadores que en 99.3 por ciento cuenta con el título de doctor y 92 por ciento es miembro del Sistema Nacional de Investigadores (SNI).
Su planta ha obtenido 30 premios de la Academia Mexicana de Ciencia; 25 premios nacionales de Ciencias; siete pertenecen al Colegio Nacional, y algunos reconocimientos internacionales como el Príncipe de Asturias y las Palmas de la Academia Francesa.
El Cinvestav, además, se encuentra entre las cinco instituciones que más patentan en el país, tan sólo este año se graduarán 580 estudiantes de posgrado y doctorado, lo cual representa un incremento de 23 por ciento en relación con el periodo 2007-2008.
Resalta que 55 de los 56 posgrados que imparte el Cinvestav son considerados de calidad por el Conacyt y 22 están clasificados como competentes a escala internacional; es la institución con el mayor número en este nivel, lo cual representa aproximadamente 30 por ciento del total nacional.
Su tasa de graduación es de las más altas de México, pues siete maestros en Ciencia y tres doctores en Ciencia, en promedio, se gradúan por semana.
Sólo el año pasado, el Cinvestav recibió alrededor de 85 premios nacionales e internacionales, tanto para investigadores como estudiantes, entre ellos, el Premio SEP-ANUIES al Desarrollo y Fortalecimiento Institucional 2010, que lo consolidan como una institución líder en materia de investigación y posgrado en México.
Fernando Navarro García, secretario académico del Cinvestav e investigador del Departamento de Biología Molecular, destacó que la calidad en la formación de los estudiantes radica, entre otros factores, en una buena selección de los alumnos.
“Nuestros egresados prácticamente están hechos a mano”, enfatiza, pues la mayoría de ellos están en el mercado laboral, principalmente trabajando en las instituciones de educación superior más importantes del país y del mundo, o han creado sus propios grupos de investigación en México o en el extranjero.
Por ello, dentro de los proyectos de investigación realizados en cinco décadas por especialistas del centro, hay empresas que han encontrado en los investigadores mexicanos soporte para desarrollar nuevos proyectos, como el sistema de crecimiento de piel utilizado principalmente para quemaduras, aplicado actualmente en la industria cosmética, así como estudios sobre amibiasis, esclerosis múltiple y el virus del sida.
LA INVESTIGACIÓN A FUTURO
En torno de los retos que se avizoran en el futuro del Cinvestav, una vez alcanzado medio siglo de vida, su director general, René Asomoza Palacios, puntualiza que el centro debe contribuir de manera más decidida en la generación de “una masa crítica que nos permita despegar si no en todos los campos, por lo menos en los que tenemos grupos productivos y creativos, es aquí donde una institución como el Cinvestav puede contribuir a una política nacional”.
“Sabemos que debemos mejorar, hemos hecho muchas cosas bien hasta ahora, pero siempre es necesario hacer una reflexión sobre a dónde vamos para consolidarnos en los próximos 50 años como una de los centros de investigación de vanguardia en el país”, comenta.
Por el momento, aunque se hable de la falta de recursos o apoyo para el área científica, se deben generar más plazas de empleo para los egresados de maestría y doctorado, pues un buen número ha emigrado a instituciones del interior de la república mexicana. “Aquellos que se han quedado en el extranjero los tenemos ubicados y estamos generando alianzas para verlos más como colaboradores que como un cerebro fugado”, apunta.
En eso coincide Adolfo Martínez Palomo, investigador emérito del Cinvestav, quien percibe que el centro aún debe resolver una serie de retos que tienen correspondencia con la incorporación de la ciencia y la tecnología como pieza clave en la cultura y en la sociedad.
Se trata de 50 años que permiten, explica, reconocer los objetivos alcanzados, pero también acercarse a la autocrítica pata evitar que se caiga en la autocomplacencia.
“La celebración de los primeros cincuenta años del Cinvestav podría representar una ocasión para realizar un recordatorio del pasado. En vez de ello, debe ser una oportunidad para analizar con optimismo el presente de la institución, y elevar las miras de nuestro trabajo futuro”, considera Martínez Palomo.
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