Para la Alicantina, transmutada en musa instantánea.
La crisis económica y financiera que agobia a la mayor parte de los países europeos ha adquirido una enorme virulencia en España. Manifestada en la esfera del empleo (más del 20 por ciento de la PEA que no trabaja, casi cinco millones de desocupados), el enorme déficit en las finanzas públicas y la amenaza ya actualizada de ser un país cada vez menos confiable para la inversión en instrumentos públicos y privados de deuda, el camino apuntado para su superación pasa, entre otros, por la disminución del gasto público. Esto se ha traducido en “recortar” el presupuesto para 2012, decisión que se inserta en la receta que la Unión Europea (vía Alemania y Francia) y las principales agencias financieras internacionales le han indicado al recién estrenado gobierno nacional. Leer más...Opinión
