Si en algún momento el gobierno federal supuso que con la detención de Elba Esther Gordillo quedaría zanjada la oposición del magisterio a las modificaciones legales en que se sustenta la nueva reforma educativa, estaba en un error. Ni para la dirigencia sindical del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE), mucho menos para las fracciones disidentes agrupadas en la Coordinación Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE), el tema está resuelto.
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