Científicos del Centro de Investigación y de Estudios Avanzados (Cinvestav) Unidad Irapuato concluyeron la secuenciación genética del aguacate criollo mexicano, información con la que ya se iniciaron programas de mejoramiento de este fruto para obtener variedades con árboles de menor tamaño, más productivos, con alto contenido de aceite y que requieran menos agua para crecer.
Ya acabamos de secuenciar el genoma del aguacate, y estamos terminando de ensamblarlo y de identificar sus 42 mil genes –casi el doble de los que tiene el ser humano-, ahora lo que continua es comparar las características genéticas de este aguacate criollo, conocido como cáscara de papel, para poder identificar las diferencias entre éste y el Hass, que es el que se consume más en el mercado, señaló Luis Herrera Estrella, líder del proyecto.
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